"El Faro" se desarrolla en el contexto de las guerras del Cáucaso. Una mujer, habitante de un pequeño pueblo, se ve obligada a dejarlo todo e ir a Moscú. Después de pasar varios años fuera, Lena decide regresar a su casa. (FILMAFFINITY)
Mostrando entradas con la etiqueta Armenia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Armenia. Mostrar todas las entradas
miércoles, 24 de agosto de 2016
ARMENIA, RUSIA - Mariya Saakyan - Mayak (2006)
jueves, 18 de agosto de 2016
ARMENIA - Sergei Parajanov - Sayat Nova (El color de las granadas) - 1968
Biografía del trovador y poeta armenio del siglo XVIII Sayat Nova. En lugar de hacer una narración lineal, el director se encarga de realizar una serie de cuadros vivientes que representan episodios importantes de la vida del poeta en clave simbólica: su infancia, su juventud, su entrada a un monasterio, o su enfrentamiento con el ángel de la muerte. Estos capítulos están desarrollados a partir de fragmentos de sus obras, los cuales aparecen en intertítulos o se escuchan mediante una voz en off. (FILMAFFINITY)"Es lo más parecido a ver una película extraterrestre (...) Una de las películas más hermosas de la Historia." Jordi Costa: Diario El País
Director: Serguéi Paradshanov
Nació en Georgia en 1924. En 1970, fue aprisionado y más tarde condenado a varios años de prisión acusado de diversos delitos (entre ellos, homosexualidad). Una gran campaña internacional se llevó a cabo para pedir su liberación y a comienzos de 1978 pudo salir. Luego, hizo dos obras maestras finales La fortaleza de Suram y Asik Kerib antes de morir a fines de Julio de 1990, a los 66 años. La distribución de la mayoría de sus doce películas fue impedida fuertemente por la burocracia soviética pero hoy se sabe que fue un artista único que se lanzó por caminos de expresión radicalmente nuevos.
Si existen bellos rostros armenios, están todos filmados en “El color de las granadas”. Tocados con los característicos gorros cónicos, mantienen fijamente tu mirada desde la pantalla. Todo es lento, la gestualidad, hierática. Hay una clara influencia del teatro mimo en esta película; aunque posiblemente también del primer cine surrealista de Buñuel: un pie que pisa un racimo de uvas, poco a poco las chafa y el espectador puede recrear esa sensación. Viejos libros que rezuman agua tras la inundación; libros que abren sus páginas y muestran la escritura en viejos caracteres armenios. El protagonista, aún niño, ante decenas de libros secándose al viento, como si nerviosos lectores invisibles pasaran sus páginas.
Quizás hay demasiado simbolismo acumulado, como ocurre con todo el cine de autor del Este, incluyendo el ruso. Por supuesto, para entender la película más allá del puro intento de poesía fílmica que es, hay que conocer la vida de Sayat-Nov, es decir, el “Rey de las Canciones”, nombre artístico de Harutyun Sahakyan, el gran trovador armenio. Virtuoso del kamancheh o especie de violín de tres cuerdas de origen iraní, Sayat-Nova fue a la vez un influyente diplomático en la corte del rey georgiano Heraclio II, hacia mediados del siglo XVIII. Pero el amor interfirió en esa carrera en forma de cuento medieval y de hija del rey. Expulsado de la corte, se convirtió en un bardo itinerante que recitaba sus canciones y poemas en armenio, persa, georgiano y turco azerí.
Todo esto daría para un film biográfico con dosis de considerable densidad narrativa e incluso acción pura y dura. Pero el director, Sergei Parajanov (Sarkis Parajanyan en su versión armenia) dedica todo el film a recrear el universo poético de Sayat-Nova. A veces, basta con imágenes casi surrealistas. Uno, dos, tres peces; agitándose aún vivos sobre el mármol entre maderas flotantes. Pies frotándose sobre alfombras mojadas. Tres granadas rezuman sobre un blanco mantel de lino. Una daga caucasiana bajo la cual aparece ese zumo. Estrofa: “Soy el hombre cuya vida y alma son tortura”. Música de fagot, notas de clarinete, viejos sonidos armenios. “Soy el hombre cuya vida y alma son tortura”. En armenio suena impresionante.
El film tiene en sí mismo una historia torturada. Fue rodado en la República Socialista Soviética de Armenia (URSS) en 1969. Dicen que fue la mejor obra de Parajanov, pero también la más oscura. A partir de ahí, se le cayó el mundo encima. Hubo acusaciones para todos los gustos: homosexualidad, formalismo, desviacionismo ideológico, secretismo [sic.], nacionalismo. Por supuesto, el film contiene todo eso y más todavía, pero en la Unión Soviética de la época seguían siendo ingredientes indigeribles en una obra de arte. Parajanov casi se pasó el resto de sus días en la cárcel, antes de morir de cáncer en 1990, sin haber asistido a la independencia de Armenia.
“Mi agua es de una clase especial / No todo el mundo puede beberla / Mis escritos son de una clase muy especial / No todo el mundo puede leerlos / Mis cimientos no están hechos de arena / sino de granito sólido”. Las imágenes son realmente potentes, aunque el color sea desvaído. El director compone a veces curiosos retablos incalificables. Son historia, pero son futuro. Y es una película de trasfondo nacionalista, desde luego. Comenzando por los títulos de crédito en caracteres armenios y la insistencia en los símbolos étnicos. Al parecer llegó a exhibirse en algunos cines soviéticos, pero purificada de elementos nacionalistas. Y luego desapareció; pero fueron rescatándose copias. Una en la misma Armenia, a comienzos de los noventa, aunque también incompleta. Parece que otra llegó a los Estados Unidos. (elveiga.blogspot)
"Hay momentos en la vida en los cuales todas las ideas, reglas y relaciones conocidas son involuntariamente reexaminadas. Son momentos de gran tensión y atención hacia la vida. Es como si te abrieses completamente, y cada imagen que entrase en ti arrastrase cientos de otras más, iguales o diferentes. Como si una corriente tirase de ti y sólo los músculos más fuertes pudieran soportarla. Estos son momentos de máximo self-surrender, en ellos la vida es apasionante." Sergei Paradjanov
Etiquetas:
1968,
Armenia,
Asia,
Sergei Parajanov
martes, 9 de agosto de 2016
Armenia - VODKA LEMON - Hiner Saleem - 2003
Nos
encontramos en las aldeas Kurdas del Cáucaso, en la devastada armenia
post-soviética. Hamo es un viudo de 60 y tantos años, un oficial
retirado de la armada roja. Sus únicos bienes son un viejo armario, un
televisor ruso, su uniforme militar y una pensión de 7 dólares
mensuales. Todos los días Hamo va hasta el cementerio y quita la nieve
del retrato de la tumba de su esposa. Un poco más lejos, Nina, una
atractiva viuda de 50 años, quita la nieve de la tumba de su marido. En
el autobús que los trae de vuelta a sus aldeas viajan separados por tres
filas de asientos. Hamo mira a Nina. Ella le devuelve la mirada. El
paisaje fuera es totalmente blanco excepto por las piedras de las
montañas. Cuando Hamo regresa a su pueblo encuentra una carta de su hijo
que vive en París. El pueblo se altera. "Notable... dotada de un humor aplastante de puro ingenuo, con una sutileza cercana al cine mudo de Buster Keaton, preciosa puesta en escena" (Javier Ocaña: Diario El País)
"Nos asoma a rincones ignotos del mundo. Saleem revela ser un verdadero cineasta, elegante estructura". (Antonio Weinrichter: Diario ABC)
El título puede sonar a comedia adolescente made in USA, pero se trata de la última peli del kurdo iraquí Hiner Saleem, en la que nos cuenta la vida (por llamarlo de alguna manera, porque eso no es vida ni es ná) de los kurdos de Armenia, centrándose en una pandilla de muertos de asco que sobreviven en un pueblecillo del Cáucaso sin perder la esperanza de que algún familiar emigrado les mande algo de dinero, mientras van vendiendo los últimos muebles de sus casas y hablan con las lápidas y las fotografías de los familiares muertos.
Vendedores ambulantes que no saben regatear, camareras de chiringuitos de vodka en cuyas terrazas nunca toca el sol, prostitutas sin vocación y perdedores de todos los estilos intentan mantener la dignidad entre la nieve (porque, por si la pobreza y la soledad no fuesen suficientemente tristes, encima hace un frío del carajo).
Vamos, que en cierta manera es como Los lunes al sol pero en exótico y, por tanto, menos aburrido. Además, la fotografía es bonita y el ritmo pausado, con pocos diálogos, pero de vez en cuando hay algún toque de humor y al menos nadie se suicida.
Y el espectador sale del cine con la piel de gallina, con algún remordimiento de conciencia pero dando gracias por haber nacido en un país en el que somos capaces de gastarnos el equivalente de la pensión mensual del prota en una entrada de cine. mas info>
Etiquetas:
2003,
Armenia,
Asia,
Hiner Saleem
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
